LA ZANJA

11 de agosto, 2019 - Historias - Comentar -

 

La zanja

 

Apenas tocó mi piel

las manos que me acogieron,

mis ojos nublados vieron

el estampado universo

en el que en sentido inverso

mis minutos se exprimieron,

 

El tiempo era la lujuria

y el deseo la mirada,

solo existió entre la nada

aquella bendita zanja,

del cielo una escueta franja

por el éter perfumada.

 

Amé el surco polvoriento

que alimentaba a mis ojos,

la vida se hizo de antojos

y en paraísos escasos

desandé mis propios pasos

buscando entre los rastrojos

 

la ocasión inesperada

de unirme a tu caminar

y contigo regresar

a la sombra de ese sauce

a ese primigenio cauce

donde siempre quiero estar.

 

Juan E. Uceda

 

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