DANZA DE MOVIMIENTOS MODERADOS

04 julio 2015 - Historias - Comentar -


Hallé la bondad de tu vicisitud

en la frescura del aire, a media tarde,

deliciosos, esperando en su virtud

cuatro lustros de exultante juventud

al final de cada pierna interminable,


tangible tu sencillez en cada paso,

perenne tu candidez de obra maestra,

abriéndose la entraña en cualquier caso

de un éxito aún mayor que mi fracaso

y tu genio servido como muestra,


ahora crisálida levántate y huye

y vuelve mariposa de luces demoníacas,

aquí y allí repartiendo tu perfume,

sensual sobre nosotros brota y fluye

la antesala de tu danza afrodisíaca,


ahora águila imperial en tu mirada

al acecho, sin rubor y exuberante,

pasea tenue tu porte de cebada,

tu cadencia real, noble, pausada,

el látigo que conforma tu paisaje,


ahora armada de rasgos de serpiente

enrédate en su alma acorazada,

hipnotiza sinuosa el recipiente

de su espacio de macho impertinente

para invadir su esencia acobardada,


ahora felina repleta de tus dones

con caricias a tu víctima atraviesas

en cuerpo a cuerpo desigual de corazones,

como un arca de gozos y pasiones

y el insulto de tu delgadez sobre tu presa.


Yo espectador del ritual, enajenado,

recabo las precisas coordenadas

que escapan de cada boca y por mi lado

pasean con afín criterio exagerado

desbordando de mi deseo las coartadas,


y solo sabrán de mi alegría por tu causa

el dolor me lo guardo y lo soporto,

mi destino en el itinerario de tu sable

senda cruel de mis torpes subterfugios

de mi yo siempre real, siempre mutante,


no comprendo por mucho que me esfuerce

y nada me hace más daño que la duda,

incertidumbre destilas rica y pura

tormento que meriendo aunque reviente,

alimento para seguir en tu aventura.


Juan E. Uceda

Compartir 

Deja tu comentario
Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

7 + 8 =
Ver anterior Ver siguiente
Últimas entradas
Categorías